Ahora..., ¿somos
histéricos? Seguro. Y no me refiero con esto a la “histeria” propiamente entendida (también presente en muchos casos), sino al término popular del ambiente para categorizar a ciertos gays.
En mayor o menor medida, todos somos histéricos. Por más que estemos en total desacuerdo con la idea, a todos nos gusta vernos bien, “mirar que hay”, y en lo posible elegir entre varios candidatos. Nos sube el ego y nos aporta esa “felicidad” propia de la compra de cualquier artilugio de moda. Mientras más gente detrás nuestro y más indiferencia de nuestra parte más histéricos aún nos volvemos. O peor que la indiferencia, podríamos colaborar con la calentura de nuestro admirador haciéndole gestos, bailándole un ula-ula o haciéndole un “
koala” para dejarlo caliente y sin nada luego, dado que no superó las expectativas o simplemente por llevarse el trofeo del más histérico a casa.
De acuerdo al grado de histeria también podríamos optar por juntarnos en grupitos relativamente homogéneos donde un “standard” implícito pero bien sabido a la hora de aceptar nuevos integrantes esta fijado.

Por otro lado, también podríamos caer en el papel de
Promiscuo, acostándonos con cuando individuo se nos cruce por el camino, con lo cual no estaríamos interfiriendo con los sentimientos de nadie (siempre y cuando no demos a entender otra cosa), pero las ladillas pasarían a ser nuestra segunda mascota y tendríamos que ponerles nombre a cada una. También perderíamos la posibilidad de acostarnos con los histéricos o cualquier “gay republicano” dado que por nuestra fama no seríamos muy bienvenidos.

Por último el
Desconocido. Tarde o temprano dejará de serlo y muy probablemente caiga en alguna de las categorías antes mencionadas. Es siempre la primera etapa, luego se fijará el rumbo y con el tiempo en el caso de mantenernos solteros, podremos alternar entre cualquiera de las 2 opciones antes mencionadas.
Pero entonces,
¿por qué salimos a bailar de todos modos? Hay
miles de razones y qué es lo que piensen los demás
no nos tiene que afectar. Estos carteles que pone la gente por lo general no son más que prejuicios producto de mal entendidos, envidia o desconocimiento. De todas formas podríamos ser o tener nuestras etapas de histérico, promiscuo, desconocido o mejor aún
ser lo que somos realmente. Sólo el que nos conozca bien podrá decirnos algo más de nosotros.
: el signo " ;) " del final es un giño, osea, lo digo irónicamente!! basta de comentarios tontos. Por más que el post esté escrito desde un punto de vista muy frivolo (esa era la idea), concéntrense en la conclusión (miles de razones.., no tiene que importar.., ser lo que somos realmente.., etc.) Por Dior! A pensar antes de comentar!